Reflexiones sobre el Tráfico Viario en España.

Apartados:

1.- Educar al conductor en el acto de conducir y no en la simple lectura de señales.

2.- Adecuar las señales a la realidad de las carreteras.

3.- Penalizar al lento, sobre todo en los semáforos.

4.- Educar al peatón.

5.- Protestar por la forma aberrante de informar en los tableros electrónicos.

6. - Embriaguez y temeridad: Menos puritanismo.

7.- Multas y velocidad.

8.- Menos recaudación de impuestos encubiertos.

9.- Epiqueya de la Ley. Educación de los Agentes de Tráfico

10.- Generar autoestima en el conductor.

11.-Epílogo de Fernando Alonso.

12.- Tabla de sanciones y multas por exceso de velocidad. DGT 2010

       Tabla provisional de sanciones. Límite 110. Hasta 30.06.2011

       Tabla de sanciones y multas por exceso de velocidad. DGT 1 Julio 2011

13.- Caricaturas del tema

14.- Puntos resumen

15.- Hacia un nuevo modelo de examen de conducir

16.- Ampliación de algunos puntos en este blog

 

Cuando termines de leer puedes dejar tu opinión en el

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Gracias


 

1.- Educar al conductor en el acto de conducir y no en la lectura de señales.

 

La DGT gasta mucho dinero en cuñas publicitarias para mejorar la circulación vial. Es un dinero empleado con buenos fines pero muy malos medios. Debiera cambiarse la orientación:

Que no sea todo negativo:  

  1.  No corras.

  2.  No bebas.

  3.  No uses el móvil .

  4.  No conduzcas sin cinturón .

  5.  No manipules el GPS .

  6.  No estaciones en plazas reservadas a discapacitados.

Todo eso, también. Pero algo más, mucho más y más positivo:

  1.  Antes de tomar el coche piensa siempre si estará a punto.

  2.  Sé amable con todos, incluso con el que hace algo mal.

  3.  Si alguien pone el intermitente desacelera y no apures.

  4.  Fíjate en el estado de la vía; recién mojada es muy peligrosa. El barrillo hará que sea extraña tu frenada.

  5.  Con hielo vete muy lentamente, no frenes brusco ni aceleres.

  6.  Si no piensas adelantar, guarda bastante distancia para que otro pueda adelantarte.

  7.  Si vas a adelantar lánzate ya de lejos cuando no viene nadie de frente. Si viene alguien, acércate sólo hasta el punto en que puedas estar viendo al que viene; analiza su velocidad y comienza a acelerar para que cuando llegue tú ya estés lanzado para el adelantamiento.

  8.  Vienen varios coches en caravana detrás de ti que vas lento en una vía con curvas; entra en el arcén lentamente y dales paso.

  9.  Sonríe al ciclista aunque perturbe un poco tu marcha. Piensa que es persona como tú, se desplaza igual que tú y contamina menos que tú.

  10.  Maneja las rotondas con prudencia y agilidad.

  11.  Con el semáforo en rojo, fíjate en el icono del peatón. Cuando palpite, mete la primera y sal al primer flash del verde.

  12.  Una pregunta para la DGT ¿cuándo pondrán también ámbar para pasar del rojo al verde? Y ¿cuándo ajustarán las señales a la realidad?.

  13.  Peatón, agiliza tu movimiento en los pasos de cebra.

  14.  Concéntrate en el acto de conducir. Estás manejando un arma de fuego cargada.

  15.  Aparca el coche para hablar por el móvil.

  16.  Párate  a descansar.

  17.  La atención al volante es el gran secreto.

  18.  Fíjate en todos los detalles que pueden interferir en tu trayectoria:

Pongamos las cosas en orden:

 

      - Más presupuesto para una educación inteligente. En Colegios de Enseñanza y en Academias de Conducir. Menos truquitos de conducción señalizada y más visión del contexto de conducir.

      - Fomentar la atención del conductor: 

  1.  No sólo prohibiendo el móvil, incluso de manos libres. Y fumar, estudiado el caso.

  2.  Que se fije en el estado de la carretera: baches, firme, mojado reciente, resbaladizo, tramo seco al sol – vertiente sur de la montaña -, tramo helado a la sombra – vertiente norte de la montaña.

  3.  Que se fije en la densidad de la niebla, según la visibilidad de las luces del que va delante o del que viene de frente.

  4.  Que sepa cómo utilizar volante y acelerador, caso de nieve, hielo y firme resbaladizo.

  5.  Que se fije, por los retrovisores, en la velocidad del que viene detrás, antes de iniciar cualquier tipo de maniobra por la que cambie de carril, tanto hacia la izquierda como también hacia la derecha.

  6.  Que se fije en todos los coches que vienen en frente, hasta donde alcance la vista. Estudiar su velocidad y sus reacciones: si van despacio, si intentan adelantar, si zigzaguean, si conducen muy próximo al eje…

  7.  Que, si pretende adelantar, no vaya encima del coche precedente sino que guarde bastantes metros de distancia para poder ver de lejos lo que viene allí enfrente. Si son muchos coches o viene una curva sin visibilidad, quieto ahí. Si es un coche sólo, calcula la velocidad a que viene y comienza a acelerar de forma que, cuando haya cruzado el vehículo que te precede, ya estás lanzado para hacer el adelantamiento en décimas.

  8.  Que hablen menos con los acompañantes. 

  9.   Los técnicos de la DGT pueden encontrar muchos más puntos de educación. Y colocarlos en el examen de conducir. Que el examen no sea sólo de señales. Por qué no incluir preguntas de este tipo:

 

2.- Adecuar las señales a la realidad de las carreteras.

 

      - No todas las poblaciones son de 50km/hora. Ni de 60. El abanico debiera ser mayor.

      - Ni casi todas las curvas de una misma zona deben llevar la misma impronta. Todas a 50km/h. Vas y ves que muchas se pasan bien a 70 k/h… y cuando llegas a la de 40 k/h llegó el lobo de verdad y te das el golpe.

      - Muchos ‘Stop’, con visibilidad plena, pueden convertirse en un simple ‘ceda el paso’.

      - Algunas señales ofenden a la dignidad del conductor y a la humana. Miren lo que pasa con las señales en la salida de Ponferrada hacia Villablino: Autovía con muro por el centro, semáforos cada 1000 metros, ausencia total de población en las orillas... y "prohibido ir a más de 50 Km./h!!!"

      - No multiplicar las señales sin necesidad. Menos presupuesto para señalización. Con la señalización horizontal, muchas veces sobra la vertical.

Analicemos la señal vertical de ‘prohibido adelantar’: Si voy intentando adelantar, iré mirando por la parte izquierda del vehículo al que pretendo adelantar. Veré la raya continua, observaré que viene una curva y no adelantaré. Pero no veré aquella señal vertical. Quítenla, recíclenla y ahorremos dinero y confiemos en el conductor. Por contra, mantengan la de final de prohibido adelantar. El buen conductor, en zona de prohibido adelantar que suelen ser las curvas, acostumbra a mirar por la parte derecha del vehículo para ver lo que viene después. Si allí ve la señal, se preparará para adelantar.

      - Señales de obras. Nadie se fía de ellas. En parte porque no se ajustan la realidad –no siempre tienen que ser de 40k/h- y, sobre todo, porque, muchas veces, no las retiran cuando se acaba el trabajo.

      - Debido al exceso de señales, no se distinguen los ‘puntos negros’ de los otros menos peligrosos. Que se cree una señal específica para esos puntos y que se usen con moderación.

 

3.- Penalizar al lento sobre todo en los semáforos.

 

Penalizar al que y, sobre todo, a la que habla, fuma o pinta el ojo parado/a ante el semáforo en verde.

Penalizar a lento técnico de señalización urbana que no le dedica su esfuerzo a la sincronización de semáforos. Lo que provoca lentitud en el tráfico y exasperación en el conductor que es el que siempre carga con todas las culpas. ¿Es que no tenemos derecho a ponernos impacientes ante señales radicalmente mal puestas? Vamos, hombre, que no todos somos angelitos de educación apolínea, apostólica, apocalíptica y apocataplásmica.

Penalizar al técnico por la concepción retrógrada del semáforo: Menos tiempos de rojos simultáneos en las calles perpendiculares: eso te incita a pasar el largo rojo para evitar el gran frenazo en el corto ámbar. ¿Por qué no ponen ámbar largo antes del rojo y también antes del verde? Y obligar a meter la primera marcha durante el ámbar que debiera preceder al verde. Ahí sí que a nadie se le ocurriría saltarse un semáforo y se agilizaría la salida.

 

Penalizar a la DGT por no haber encontrado una explicación más lógica a muchos de los abundantes accidentes en las carreteras secundarias. Allí hay más accidentes. Normal. Allí el acto de conducir requiere más precisión. El lento provoca allí más accidentes que el veloz. Quizás el veloz es el que sufre el accidente pero, en múltiples ocasiones, quien lo favorece es el lento. Las caravanas que se forman en esos lugares suelen formarse por culpa del lento o del mal conductor que se aproxima al vehículo de adelante y ni adelanta ni deja adelantar. Eso engendra en el conductor normal un desasosiego que le impulsa a salir escopetado. Culpa suya –dirán. Y del lento –añado yo.

¿Por qué no se obliga a guardar una larga distancia respecto al vehículo precedente cuando no se tiene intención o habilidad de adelantar?

En otras ocasiones el lento no corre más porque no se atreve o porque el coche no le responde. Va a una velocidad muy por debajo de lo normal en ese tramo de carretera en la que, además, vienen muchos coches de frente. ¿Por qué no existe una disposición que obligue a esos conductores a que se metan el arcén cuando traen más de tres coches detrás? ¿Algún problema con el arcén? ‘No se puede conducir por el arcén’ –dice la ley.

Pero no se trata de conducir por el arcén sino de apartarse al arcén, del que se debe salir si ya no queda nadie detrás.

 

4.- Educar al peatón.

Sólo a través de cuñas radiofónicas se puede hacer llegar una educación adecuada al ciudadano de a pie. Hasta ahora sólo retumba en nuestros oídos aquel machacón 'Conductor, respeta al peatón'. Nunca oímos recados del tipo 'Peatón, respeta al conductor' - 'Peatón, acelera el paso cuando atravieses un paso de cebra' - 'Peatón, haz ademán de permitir el paso a un vehículo que viene cerca,  para ti no significa nada y para él es significativo el gasto de freno y de combustible'.

Para favorecer al peatón lento, debido a cualquier discapacidad, algunos momentos del semáforo en rojo debieran ser intermitentes: si hay peatones, espero; si no hay peatones, sigo. Esto me sucedió a mí delante de Buckingham Palace.

 

5.- Protestar por la forma aberrante de informar en los tableros electrónicos de las Autovías y Autopistas.

 

Si lees la intrincada información, puedes aparecer en el más allá con el limitador puesto a 120 Km./hora y llevarte de paso a otros cuantos que venían de frente por los carriles opuestos.

Analicemos un caso.  Es de noche. Está lloviendo y aparecen estas dos pantallas sucesivas

 

 ATENCIÓN CON LLUVIA

MODERE LA VELOCIDAD Y

 

GUARDE LA DISTANCIA DE

SEGURIDAD

       

Análisis lingüístico:

Esa redacción es un caso de adoctrinamiento general. Viene a decir que siempre que haya lluvia hay que ir más despacio y no acercarse al que te precede. Ya lo sabíamos. Pero no dice que ahora llueva.

Análisis óptico:

Difícil de leer todo ese mensaje de un vistazo.

Análisis semántico:

Enorme dificultad para elaborar mentalmente  lo percibido malamente por el sentido de la vista. Veamos la cantidad de palabras que se deben leer para llegar a un único significado

     Número de palabras: 12


 

Solución rápida y eficaz:

LLUVIA

    Análisis lingüístico: Mínimo

Análisis óptico:       Mínimo

Análisis semántico: Perfecto

    Número de palabras: 1


Se podría destacar la información recurriendo al color

 

El color rojo indicaría un nivel alto del fenómeno que surge.

                                            El color ámbar indicaría un nivel de peligrosidad menor.

 

NIEBLA 

NIEBLA

VIENTO

VIENTO

LLUVIA

LLUVIA

HIELO

HIELO 

BADÉN

BADÉN

     

        

Analicemos otro caso. Es de noche, hay niebla y está helado. Y sucesivamente, estas tres pantallas:

 

ATENCIÓN

MAQUINARIA INVERNAL TRABAJANDO

 

 

MODERE LA VELOCIDAD

 

 

 Ya está el letrerito. Y se quedan tan contentos por la espléndida redacción, epíteto incluido. Y digo epíteto, pues siendo invierno se supone que no será maquinaria veraniega, que entonces ya sería adjetivo determinante. ¿Pero no sería mejor y más rápido y más intuitivo poner simplemente 

 

MAQUINARIA

??

 

 

Con esos y otros flashes, o iconos significativos, el conductor estaría más que avisado, de una forma eficaz y sin consideraciones necias, obstruccionistas y  peligrosas.

 

Si esa farragosa señalización es difícil de interpretar por los jóvenes de ojos de lince, ¿qué me dirán del colectivo cada vez mayor en edad de presbicia y acortamiento de visión? No me vengan diciendo que con la edad muchos recuperan la vista. Eso decía mi padre a sus 85 años. Y el cura del pueblo asintió: que claro, que ya se aproximaba a la visión beatífica.

 

6. - Embriaguez y temeridad: menos puritanismo

20 de Octubre de 2005.
Acabo de ver otra soflama de la DGT que aprovecha la audiencia de TV1 para publicar los resultados de una encuesta. Según los encuestados: "Se debería penalizar más a los que conducen ebrios o temerariamente".

Nadie duda de que los ebrios deben ser fuertemente penalizados. Aunque se debiera matizar más sobre las condiciones para catalogar a uno de ebrio. El grado de alcohol permitido para conducir podría muy bien someterse a revisión. Puede que el límite legal considerado no sea el más adecuado para multar a una persona. Sí que es muy adecuado para pillar in fraganti a un conductor normal que ha bebido un simple vaso de vino y que ahora tendrá que pagar un multa suculenta para las arcas del estado. Repito, debe castigarse con fuerza al ebrio, pero no al que simplemente ha repuesto fuerzas con una comida razonable y una bebida razonable.

En cuanto a lo temerario de la conducción también habría que aclarar algo. Temerario no es el que conduce a más o menos velocidad sino el que conduce sin concentrarse en el acto de conducir. Temerario es el que va distraído en vez de ir analizando constantemente el mayor número de variables concurrentes en ese momento: estado de la calzada, velocidad propia, velocidad del vehículo que va o viene a tu lado o detrás, condiciones de las curvas, posibles animales que puedan invadir la carretera, peatón que pueda salir por delante de un vehículo alto aparcado a la derecha de la propia trayectoria...

 

7.- Multas y velocidad

 

Martes, septiembre 13, 2005
Sigo pensando que las multas por velocidad de tráfico en España son en su mayoría pura recaudación.
Que la velocidad es la causante de las muertes en carretera es verdad en el 100% de los casos. Es lógico. Si los coches estuvieran quietos no habría accidentes. Me explico:
Lo que quiero decir es que la velocidad, en el sentido de movimiento del coche con su energía cinética correspondiente es la causa directa del efecto accidente.
La única solución para eliminar todos los accidentes sería la de no fabricar coches para que nadie generase esa energía mortífera. Y esa solución es la ofrecida en la solución esperpéntica de Belatreides en su Solución Final. Muy buena.
Mientras eso no se dé, que el automóvil no se mueva, siempre diremos que la velocidad ha provocado el accidente. Lo que quiere decir que es imposible evitar los accidentes, pues es impensable reducir la velocidad a cero, eliminando el encendido de los motores.
Habría que eliminar el factor velocidad de su pedestal de primero y principal explicador de las muertes en carretera. Al explicarlo todo, no explica nada.
Lo que podría reducir el número de fallecidos sería la aclaración de la mayor parte de los factores que influyen en que la velocidad acabe en accidente. (distracción, nerviosismo, fatiga, agresividad, desconocimiento, lentitud, desinterés, señalización redundante e inadecuada, presión al volante provocada por una penalización policial indiscriminada, etc.,)
Y ahí entraríamos en una nueva concepción de la seguridad vial, que pasaría por una nueva concepción del tráfico por parte de la DGT, que no sea la casi puramente recaudatoria; pasaría  por mayores inversiones de Fomento para mejorar las vías y evitar los puntos negros; por una legislación consecuente y, naturalmente, por una educación positiva del conductor animándolo a estudiar detenidamente su acto de conducir. No la educación trasnochada de que la letra con sangre entra.
Si los accidentes existen es porque la velocidad no es controlada, o bien por fallos mecánicos o bien por fallos humanos. Los primeros son minoría, los segundos, mayoría.
Los fallos humanos son los que debieran corregirse. Y, a un Código de Circulación bueno, correspondería enmendar muchos de esos errores. Al Código y a la formación vial que puede promocionarse de muchas maneras. En la escuela, por supuesto. Debieran existir cursos de Educación Vial en todos los centros escolares. Pero cursos prácticos y con sentido común. Que no se reduzcan a una mera información de las obligaciones y de las prohibiciones del Código.

 

8.- Menos recaudación de impuestos encubiertos.

 

Convendría un mejor estudio de los puntos del carné. Con la penalización de puntos bien estudiada no sería necesaria tanta recaudación inhibidora del buen conducir.

Si necesitan dinero que pongan un impuesto a los vehículos. Preferimos pagar ese impuesto como si fuera un seguro. Estaremos más tranquilos al saber que no nos persiguen para rellenar boletos de denuncia. Que multen al que conduce peligrosamente y no al pobre hombre que no ve la señal, muchas veces colocada capciosamente.

Y el mejor estudio de los  puntos no consiste en quitarlos cuando uno se salte un semáforo. Ya veo que me quieren apalear por incitar a saltar los semáforos. Entiendan, quien incita a saltar los semáforos, no soy yo, es la propia estructuración de tales artilugios en las ciudades.

Sí, cuando conduzco a un paso normal y de repente me ponen un ámbar, que pasa de inmediato al rojo, me están incitando a que pase, de lo contrario el frenazo puede acabar con las narices de mi suegra pegadas al salpicadero. Además me incitan a que pase, pues sé que los vehículos que esperan a ambos lados seguirán con el rojo unos buenos instantes. Sí, sí que me incitan. Y adiós puntos, adiós carné y adiós dinero.

Injusto, eso es una injusticia.  Esperen. No me peguen, que no pretendo soliviantar a nadie. Sería mucho más justo y menos incitador, hacer lo que hacen en algún otro país. Reino Unido, por ejemplo. Y además, muy fácil y sin apenas gasto de infraestructuras.

Miren, pongan un ámbar más largo antes de que salte el rojo y también antes de que salte el verde. Obliguen al conductor a que se disponga a salir, durante el ámbar antes del verde. Y cuando aparezca el verde anunciado saldrán al unísono los quince coches que estén esperando. Con una disposición así de fácil y con el gasto que supone cambiar un chip en el semáforo, se acabaron los problemas. A nadie se le ocurrirá saltar un semáforo, pues ha tenido más tiempo de ámbar antes del rojo, que coincidirá con el verde avisado de los laterales. Y a nadie se le ocurrirá pasar en rojo. Se acabaron las incitaciones, se acabaron las personas durmientes ante el semáforo, se acabaron las señoras que aprovechan el momento para acicalar la ceja, se acabaron las contemplaciones. Y sea bienvenida la disminución de puntos, la privación del carné y la multa.

Pero, señores reguladores del tráfico mediante normas legales, antes de echarnos todas las culpas, tengan la bondad de mirar su propia responsabilidad en muchas multas injustas, he dicho injustas, y en multitud de accidentes. Que la  mayoría de los ciudadanos de a pie tenemos que cotizar, muchas veces, por tonterías, y algunos pagan el pato de la mala concepción del Código de Circulación con sus accidentes mortales.

 

9.- Epiqueya de la Ley. Educación de los Agentes de Tráfico.

No se trata del palo y ponte tieso. Hay muchas formas distintas de infringir la misma ley. El agente debiera interpretarlas.
Es distinto el comerse dos metros de raya continua en un adelantamiento, en un lugar abierto y con visibilidad (que a lo mejor cuando crezcan los setos ya no será tanta y la interpretación debiera ser distinta), que el colarse cinco metros de esa  raya en un lugar sin visibilidad...
No es igual un Stop sin visibilidad que en otro con plena visibilidad a ambos lados.

Y esos pequeños, y veces grandes, matices debiera saber interpretarlos el agente de turno y debiera interpretarlos de la forma más benigna, que en eso consiste la epiqueya de la ley. Si así fuera, no miraríamos con rencor a ningún policía. Pero cuando nos paran casi siempre nos intimidan, porque sabemos que ninguna explicación nuestra será escuchada por ellos; y es lógico que su presencia genere ansiedad desequilibrante en nosotros.

Y ellos no tienen la culpa. La culpa es de sus superiores jerárquicos, los cuales pretenden reforzar la autoridad del agente generando en el mismo una actitud osca y no dialogante. Si el agente estuviera educado en el raciocinio y no  en el 'ordeno y mando' , sin renunciar a esto cuando sea necesario, serían mucho más apreciados y el conductor no se asustaría -un susto puede provocar un accidente- al verlos.
 

10.- Generar autoestima en el conductor.

 

No todos lo hacen mal. No todos corren, pero sí todos pagan. ¿Quién no se salta aquella señal de 50 k/h, mal puesta?
DGT, por favor. Ya sé que no pueden conducir por mí. A dios gracias. Se lo agradezco mucho. Y más que se lo agradecería si me tratasen con consideración más real y menos palabrera.

La filosofía de la DGT queda reflejada en aquella cuña publicitaria: No podemos conducir por ti. Ese estribillo hace que el conductor se sienta acomplejado. No se tiene confianza en si mismo. Y ese estado de ánimo es un gran precursor de accidentes. El exceso de señales responde plenamente a esa filosofía. En vez de educar y animar al conductor para que se concentre en lo que está haciendo, le decimos que se concentre en las señales y atienda a la velocidad. Que no infrinja la señal, tantas veces mal puesta, que sabe que allí estamos para multarle.

 

11.-Epílogo de Fernando Alonso.

 

(Fernando Alonso realizó estas declaraciones durante la entrega de premios de la X edición del Programa Renault de Educación Vial 2005-2006)

"El principal problema no es la velocidad, sino los errores en la conducción y la falta de educación vial de las personas”.
“La gente cuando va al volante de su coche piensa en otras cosas. No está al cien por cien concentrado. Yo vivo y me meto en el coche al cien por cien".

"Y la gente no se concentra, muchos sólo van pensando en la policía o en el radar, que descaradamente buscan la forma de aliviarles el bolsillo" -añado yo.


 

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12.- Tabla de sanciones y multas por exceso de velocidad DGT 2010

La velocidad marcada por el radar es la velocidad real, que suele ser entre un 3% - 10% inferior a la marcada por los velocímetros de los automóviles (según velocidad y modelo).

*NOTA IMPORTANTE:
En País Vasco (Ertzaintza) y Cataluña (Mossos) se aplica un baremo distinto en el margen de error permitido.
DGT, un diez por ciento sobre la velocidad permitida; País Vasco, 5 Km./h hasta 100 y 6 Km./h a partir de 100 Km./h; Cataluña, 4 Km./h hasta 100 y un 4 por ciento a partir de 100 Km./h.

        


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PUNTOS RESUMEN

A.- Infraestructuras

B.- Educación vial

C.- Nuevos exámenes de conducir

 

A.- Labores menores de infraestructura


 

 

1.- Colocar un chip en todos los semáforos para poner ámbar también antes del verde. Ello facilitaría la fluidez al cambiar el semáforo: todos estarían preparados para salir de inmediato. Ello avisaría de que a nadie se le ocurra pasar el rojo porque ya casi salen los de la calle perpendicular. Ello haría ganar mucho tiempo en las ciudades. Ello relajaría al conductor que actualmente se desespera viendo cómo muchos otros  echan la siesta delante del semáforo.


 

 

2.- Colocar los semáforos después del paso de peatones. Ello facilitaría la visión de los mismos y se ahorraría mucho dinero, el que cuesta la incrustación en el poste de esos semáforos pequeñitos a media altura.

Esto supone cierto gasto a nivel de ciudad. Pero vale la pena.


 

 

3.- No gastar tanto en la pintura de los pasos, que además es peligrosa por lo resbaladiza al humedecer. Con unas simples rayas en zig-zag sería suficiente. Estamos todavía en la idea de que los conductores son tontos y que van a arremeter contra los peatones. Mentira. Lo que sí interesaría también es educar al peatón para que sea galante con el conductor y pase rápido.


 

 

4.- Regular los semáforos para que estén en rojo el tiempo justo necesario para que pase una persona normal -de diez a quince segundos- y que luego se pongan con intermitencias un tiempo razonable para que los vehículos puedan ir pasando, si no vienen peatones más lentos. Esto es aplicable también y sobre todo a los semáforos con el botón de ‘Pulsar’ para el peatón. Hay rotondas con tres salidas con sus respectivos semáforos en rojos durante muchísimos segundos, para facilitar el paso a un único peatón que pulsó en una de esas salidas.


 

5.- En la ciudad eliminar el mayor número de semáforos que se pueda y sustituirlos por rotondas, que a veces pueden reducirse a un simple cesto, una simple jardinera, en el centro de la confluencia.


 

6.- Abolición inmediata de la literatura en los paneles informativos, sobre todo en autovías y autopistas. Menos paja desorientadora y más grano. Ejemplo: MUCHA ATENCIÓN –CON NIEBLA –MANTENGA LA DISTANCIA DE SEGURIDAD.   O aquella otra necedad ‘invernal’: ATENCIÓN – MAQUINARIA INVERNAL – TRABAJANDO. (Y a mí ¿ qué me importa que sea ‘invernal’?, y que trabaje o no, a mí, qué mas me da. ¿Qué información me aporta ello, que no sea el perturbar mi atención al volante? ¿No sobraría con un simple ‘MAQUINARIA’?).

 

Primero, muchas des esas redacciones  son  incorrectas, o, como mínimo, redundantes. Segundo, el que lea eso, a 120 k/h, puede irse contra el guarda rail. Tercero, un icono pertinente o la  simple palabra ‘VIENTO’ ya sobra. Y si quieren, pongan las palabras VIENTO – VENT - WIND, una debajo de la otra. Con ello, un castellano hablante sabrá que sólo debe leer la primera palabra, un francófono sólo leerá la segunda y el anglófono, sólo la tercera. Si  esas palabras las destacamos con un color ámbar o rojo, según sea la intensidad del fenómeno emergente, habremos hecho un gran favor a todos los conductores españoles, y los extranjeros pensarán que esa es una información inteligente.

 

VIENTO                                VIENTO      

VENT                                    VENT

WIND                                    WIND

                         


 

7.- Adecuación de las señales.

 

- No todas las travesías de las poblaciones de una misma carretera se pueden etiquetar de oficio con el mismo límite de velocidad. No todas son de 50. Unas piden 50, otras sobraría con 70 y otras tendrían que ser de 30 Km./h. Lo mismo puede decirse de las distintas curvas en una ruta.  Si las señales no se ajustan a la realidad, su valor informativo será perjudicial o cuanto menos, nulo, para el conductor.

 

- Otras señales en un vial principal, de 90 Km./h, de repente se rebajan a 50 Km./h. La razón es que, unos metros más adelante, se halla la entrada y salida de una vía  muy secundaria por la que apenas pasan unas decenas de vehículos cada día.  Partimos del supuesto que todo el que va a salir de allí se va cruzar en nuestro camino. Y eso es falso. Incluso el más tonto sabe que va a salir a una ruta principal.

Admitamos una reducción, si tal salida se halla en un lugar sin visibilidad, pero si es visible, o dejamos los 90, o, como mucho, rebajemos a 80.

El agente superior regulador de las ideas madre de tráfico podría tranquilizar su conciencia, desasosegada por la eliminación de esos límites ilógicos, con una mayor formación vial inculcando en el conductor la obligatoriedad de analizar muy bien la situación antes de acceder a una vía principal.

- Adecuar señales a veces conlleva la eliminación de muchas de ellas. Se podrían acortar los gastos de señalización eliminando señales redundantes. ¿Por qué se duplican las señales verticales si ya está anunciada su información horizontalmente? Si ya tengo la raya continua, que todo conductor puede intuir cuando pierde la visibilidad hacia delante, y que ve perfectamente, pues su vista va centrada en la línea que seguirá el vehículo, ¿a qué viene aquel disco superfluo de ‘prohibido adelantar’? Ese disco sobra. Pero no sobra el disco de ‘fin de prohibición de adelantar’.  Ese disco está muy bien, pues, en una curva, nadie debiera intentar mirar por la izquierda del vehículo que nos precede;  se debe mirar por la derecha para ver si alguien viene después de la curva. Y si en ese escudriño, veo la señal de fin de prohibición, se comenzará a acelerar y asomarse  por la izquierda para adelantar, si no viene nadie.

Todas estas observaciones pueden también formar parte de la educación vial.


 

8.- Los arcenes debieran ser utilizados esporádicamente por conductores de coches pequeños (no camiones ni furgonetas) que traen caravanas de varios vehículos detrás. Una salida y avance lento por el arcén de tales coches, favorecería mucho la seguridad vial.

 

9.-  Los radares deben concebirse para prevenir accidentes y no para recaudar. Debieran ponerse fundamentalmente en puntos peligrosos, en los  puntos negros. Algunos, pocos, pueden dejarse en las rectas, debidamente señalizados y acaso alguno sin señalizar. Esto sí que puede disminuir muchos accidentes, por dos razones:

La primera,  porque todo el mundo frenará antes de llegar a esos puntos negros y pasará sin problema.

 

La segunda y muy importante, muy, muy importante es que de esa forma el conductor se sentirá más libre al volante. Esa libertad le redimirá de una constante presión interior que minimiza sus reflejos. Esa presión interior es el constante miedo a la multa. Y con miedo se conduce mal.


 

 

10.- En esta lista de infraestructuras menores quiero incluir un punto de superestructura. Me refiero a los agentes de tráfico. Ellos son la superestructura que en cierto modo cohesiona todas la infraestructuras. Ellos son los que siguen más de cerca todos los detalles del tráfico. Ellos debieran ser los ángeles y no los demonios de la carretera.

Muy sencillo. Es cuestión de educarlos en la fortaleza, pero también en la epiqueya, de la ley. Que no se utilicen como simples agentes recaudadores de multas sino como favorecedores del buen tráfico.

Las disposiciones concretas del código de circulación deben aplicarse por principio. Pero a veces admiten cierta interpretación. El agente debiera ser orientado para que sepa interpretar sabiamente muchas disposiciones. Y si es posible aplicar la interpretación benigna. Ejemplo: has pisado dos metros de la raya continua que anuncia una curva sin visibilidad. En mayo no hay visibilidad debido a la vegetación, en diciembre sí hay visibilidad, pues ha caído la hoja. Y la raya continua sigue allí. El agente puede interpretar el contexto y operar en consecuencia y no atenerse al pie de la letra de la disposición.

 

Y que no pare siempre al conductor para sancionarlo. Que el conductor sepa que el agente que lo va a parar puede que lo multe o puede que no. Eliminaríamos así ese temor inevitable al ‘diablo de la ruta’.

 

Y para que el agente no sea un mero recaudador, yo incluso propondría que se pusiera un pequeño impuesto a los vehículos, que supliera parte de la recaudación por multas excesivas. Podría justificarse como ‘Remuneración por extra de riesgo de los agentes de tráfico’.  O inventarse cualquier otro impuesto pertinente al caso, pero no machacar al conductor, engañándolo además con falsas doctrinas.


 

B.- Educación vial

 

El tema de la educación vial es neurálgico en la prevención de accidentes. Debiera llevarse a la escuela, a las autoescuelas y a los medios de comunicación.

 

En la escuela se enseñarán los principios básicos.

 

En las autoescuelas se ampliará el curriculum del que se examinará a los conductores.

 

En los medios de comunicación se divulgarán los detalles que se juzguen más apropiados a cada momento, en cada región. Me pregunto si no sería factible que todas las emisoras y todas las cadenas tuvieran un unos minutos dedicados al tráfico. Pero no para repetir cansinamente ‘no corras - cuidado con la velocidad – cuidado con la niebla en las cuencas de los ríos... –cuidado - atención – cuidado al volante que la nieve es mucha – es mejor perder un minuto en la vida que no la vida en un minuto, ponle freno’…… Y simplezas de ese calibre.

 

Eso no es educar en la conducción. Ahí no hay ni pizca de formación sino una simple información redundante. Ya veo yo que hay niebla y nieve cuando salgo de casa y cuando escucho las noticias. Lo interesante sería que nos dieran algún consejo concreto de cómo enfrentarse con la nieve, con la niebla o con unas primeras gotas de agua.

 

La educación vial debiera abarcar muchos campos:

 

1.- Educación en las señales.

 

No nos detenemos en ella pues ésta es casi la única que se hace hasta el presente.

 

2.- Educación en la cortesía.

 

Que no digan que el español, al tomar el volante, se transforma y se convierte en un ser agresivo. Es cierto que hay agresividad en mucho conductor español, pero no es algo idiosincrático, es algo accidental que surge de la mala formación vial y de la mala estructuración del tráfico por parte de los responsables de este servicio ciudadano. El que ha tenido que sufrir un retraso tonto por culpa de tres semáforos mal colocados, contra-sincronizados, acaba lógicamente irritado y, para no arreglar los semáforos que provocan la irritación, los magnates se refugian en el tópico de la agresividad.

 

El conductor será cortés y no agresivo si lo educamos en la cortesía y promovemos coordenadas que la favorezcan. Por ejemplo:

 

En la ciudad voy por una calle principal, con tráfico lento, y veo de lejos un coche que asoma de una callejuela o vía menos importante, que carecen de semáforo: en ese momento yo debiera aflojar mi velocidad e incluso darle una ráfaga de luz para que salga. Actualmente la reacción es la contraria: acelerar para que no salga aquel pobre secundario. Dirán que esto es otra prueba de agresividad. Mentira. Es prueba de que está muy mal regulada la circulación y si le cedo el paso a aquél,  perderé todavía más tiempo del que me hace perder la horrorosa concepción del tráfico por parte de los responsables superiores.

 

Y no existe la cortesía de ceder el paso al que pone el intermitente para entrar en mi carril, incluso en las rotondas, por la misma razón. Falta de fluidez y falta de educación en la cortesía. Y la fluidez muchas veces se resiente por una interpretación ridícula del código. Acaso vamos varios detrás de un tractor, al que podríamos adelantar con plena seguridad sobrepasando la larga raya continua que hay antes del cambio de rasante, pero ninguno se atreve a hacerlo por si aparece el agente de turno, que no sabrá aplicar la interpretación benigna. Y ese tapón genera en ti un mal genio al que tildan de agresividad.

 

Y puede educarse en la cortesía de una ráfaga de luz. Una pequeña ráfaga para hablar con el que viene y decirle que pase él primero en aquel camino estrecho, en aquel cruce de tu teórica preferencia. Y una pequeña ráfaga para decirle al que está maniobrando para salir del aparcamiento que termine la maniobra de salida, que tú aminoras la velocidad.

 

Y se es cortés, ciñéndote a tu derecha para que pasen los que vienen detrás, mientras tú esperas a que salga el coche que dejará el hueco para ti.

 

Y se puede ser cortés con aquel ciclista que es un ser humano como tú, que podría ir en coche y contaminar como tú y sin embargo no lo hace.

 

Y se es cortés sonriendo hacia otros conductores que de vez en cuando hacen algo raro - mañana lo puedes hacer tú- y no mirarlos con ojos punzantes.

 

3.- Educación en la concentración.

 

Repitamos aquellas palabras de Fernando Alonso:

"El principal problema no es la velocidad, sino los errores en la conducción y la falta de educación vial de las personas”.
“La gente cuando va al volante de su coche piensa en otras cosas. No está al cien por cien concentrado. Yo vivo y me meto en el coche al cien por cien".

 

Que se esté más atento al estado de la cazada que al silogismo de la conversación con los acompañantes.

Que se intente conocer el ruido del motor por si algo empieza a funcionar mal.

Concentrarse en el impacto del viento que varía dependiendo de su dirección y de los objetos que se interpongan.

Observar si el sol de invierno no consigue entrar en aquella curva o en aquella parte del carril.

Ir examinando de  lejos todo: El coche que va, el camión  que viene; su comportamiento y sus velocidades. Aquel objeto no identificado, que parece una piedra.. que es un papel... una rama..

 

De lejos, por delante y por detrás. Por los tres retrovisores, especialmente si pretende salirte lo más mínimo de tu trayectoria.

 

Y fijarse en todo lo que hay a las espaldas cuando se pretenda dar marcha atrás. Hace unos minutos (28-02-2011. 16:40h)) me comunican que mi vecino, Ceferino, de 98 años, que atravesaba el paso de peatones ha sido hospitalizado con luxaciones de cadera. Una chica novata lo alcanzó. Sr. Navarro, sí, hubo atropello en la ciudad, pero eso no se mejora con decir que a 30 por hora no hay accidentes. Ya ve usted, un accidente a menos de 30 Km./h. La seguridad vial, ya ve usted, no se limita a reducir. Hay algo más. Pregúntele a esa chica si en la academia le informaron y formaron bien sobre las precauciones a tener en cuenta al dar marcha atrás. Usted sabrá si en los exámenes de conducir hay alguna pregunta relativa a ese tema.

 

......Y así muchas otras formas de concentrarse.

 

 

4.- Educación en el conocimiento de la energía cinética. Unas nociones elementales de física sobre la fuerza centrífuga y centrípeta acaso fueran interesantes en la formación que se espera de las Academias de conducir.

 

 

5.- Educación en el conocimiento de la climatología. Formar a los noveles en la diferentes reacciones al volante según las variaciones de la climatología.

 

6.- Educación en la práctica del adelantamiento. Y el que no lo entienda que sepa que debe guardar una distancia, respecto al vehículo precedente, que permita ser adelantado por otros.

 

7.- Educación en el relax, en la comida y bebida sana y no en el tabú cuasi absoluto....Hay mucha monserga en el ridículo índice de alcohol... Se podría subir un poco y a partir de ahí, sí, palo y tente tieso. 

 


 

 

C.- MODIFICACIÓN DE LOS EXÁMENES DE CONDUCIR

Esta nueva concepción del tráfico, de menos coacción y más formación vial para la seguridad, debiera plasmarse en una reforma del Código y en una mejor formación para el manejo del mayor número de variables por parte el conductor. Al conductor ya en funciones se le completará la formación mediante mensajes adecuados en los medios de comunicación. A los futuros conductores se les exigirá un conocimiento profundo de las enseñanzas que se impartirán en las academias. Estas enseñanzas estarán siempre orientadas a una conducción serena y responsable, basada en la lógica vial de la cortesía y del sentido común.

Tales enseñanzas, muchas de la cuales ya son tenidas en cuenta actualmente, debieran abarcar el mayor número de puntos, que sin duda los técnicos sabrán encontrar.

Propongo algunos epígrafes, fundados en las explicaciones precedentes:

- Conocimiento de las señales.

- Estado de concentración.

- Normas de cortesía.

- Conocimiento del coche.

- Ideas claras sobre influencia de la climatología.

- Comportamiento en los adelantamientos y en las caravanas.

- Educación en el relax, comida, bebida y descanso. Drogas.

- etc.

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HAGAMOS AÑICOS  el enfoque de los cuestionarios actuales del examen de conducir.

Por supuesto que el actual sistema de exámenes de conducir, alguno de cuyos cuestionarios  pueden verse aquí, trata de analizar muchas circunstancias de las que acabamos de hablar, pero, en muchas preguntas, buscan 'pillar' al candidato en lugar de animarlo a convertirse en un buen conductor. Hay muchas preguntas que están bien y pueden conservarse, pero otras son retorcidas a propósito.

A modo de ejemplo voy a tomar alguna de esas enrevesadas preguntas. Artificiosas, engañosas, insidiosas. Y malintencionadas. Acaso con la intención de favorecer  nos sabemos a quién, con la aviesa  intención de despistar al examinando a fin de sacudir su autoestima y convertirlo en cordero dócil que acepte ser inmolado en la pétrea y negativa ley de tráfico. 

Hay muchas preguntas normales en esos cuestionarios, y así debieran ser todas para generar buenos conductores y no temerosos conductores. Tenemos que ser siempre temerosos de una velocidad inadecuada, pero no temerosos de puerilidades impuestas por una concepción retrógrada del sentido de la circulación.

Veamos alguna muestra

 ¿Qué indica esta señal?

A) Subida de fuerte pendiente

B) Bajada de fuerte pendiente

C) Pendiente deslizante


Esa es una forma de confundir al candidato. Yo sé que hay desnivel, ya lo veo al caminar. Lo único que me interesa es saber la calidad del desnivel. Un 10% es diferente de un 15% y mis precauciones serán diferentes. Que si el borrón negro predomina hacia la izquierda (bajar) o hacia la derecha (subir) no me interesa lo más mínimo. Lo único que me interesa es el número porcentual. Yo subo mil veces el puerto de Pajares y jamás me había fijado en la diferencia del dibujo.  

Si subo sé que hay un desnivel 10% de subida, y si bajo, un desnivel 10% de bajada. Y con el mismo desnivel ya sé que seré más cauto al bajar que al subir. Esto es lo único que interesa y lo único que debiera contemplarse en una pregunta de examen y en una clase de la academia. Sin más contemplaciones. Y dejen de acosar a los que van a examinarse con preguntas inútiles y capciosas. Exclusivamente capciosas que no hay dios que acierte y que generará en todo el mundo odio hacia el conducir. Maldito comienzo patrocinado por la DGT. Luego vendrá con la musiquilla de que ‘no podemos conducir por ti’. Gracias, negativos envolventes.

Y siguen siendo susceptibles de interpretación esas preguntas: Un niño acompañante habrá visto a su padre enfrentarse con pendientes superiores al 16%. El día que se vaya a examinar, dejará la pregunta en blanco pues considerará que esa es una pendiente mediana y no fuerte, relacionada con la del 16%.

Post data. Cuando tengamos ocasión, seguiremos analizando más preguntas abstrusas. 


 

SEGUIMOS:

  1. Si usted conecta el intermitente de su vehículo, para realizar una maniobra ¿esta señalización le da preferencia siempre para realizar dicha maniobra?
    1.       Sí, porque he señalizado.
    2.        No.
    3.       Sí, siempre.

 

 

Es lógico que se responda NO. Pero sería más elegante que el diseñador de la pregunta fuera educando ya en la cortesía. Podría, con ese fin, sustituir la 1 o la 3 por algo parecido a esto: NO, pero si yo fuera detrás, la facilitaría.

 


 

 

  1. Un conductor con el brazo extendido y la palma de la mano hacia atrás, ¿qué está indicando?
    1.      Que va a dar marcha atrás.
    2.      Que va a realizar una parada.
    3.      Que va a disminuir la velocidad.

 

 

No creo que eso sea objeto de examen. Puede ser objeto de un consejo. No creo que un 5% de conductores conozca esa norma, si es que existe. Todo conductor debe saber que su coche tiene que tener a  punto todas sus luces, también las de la marcha atrás. De eso, y de toda la precaución del mundo en el retro, es de lo que debe ser examinado el candidato y no de esa tontería de sacar la mano, como en los viejos tiempos del biscúter, recurso ingenioso de aquella época de aislamiento político y económico.

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Si el uso de cadenas es obligatorio ¿puede usted utilizar neumáticos con clavos?  

       

  1.       Sí.
  2.       No.
  3.       No, está prohibido siempre

 

Yo esta pregunta no la apruebo. No sé:

- si esa respuesta ‘SI’ implica que encima de los clavos coloco las cadenas –y utilizo simultáneamente ambos recursos-

- o si prescindo de las cadenas porque ya tengo clavos.

 

Si es lo primero, la pregunta debiera ser:

Si el uso de cadenas es obligatorio ¿puede usted utilizar SIMULTÁNEAMENTE neumáticos con clavos?

Si se trata de lo segundo, la complicación aún es mayor. “Si el uso de cadenas es obligatorio”,  no puedo prescindir de ellas aunque tenga clavos.  A no ser que se haga una excepción en la pregunta: CUANDO el uso de cadenas es obligatorio ¿puede usted utilizar neumáticos con clavos EN SU LUGAR?

 

Con preguntas así de claras, puede que yo aprobara la pregunta y me animara. Pero con las elipsis subyacentes en la ciclópea mente de ese técnico filólogo, me veré abocado a digerir mi ineptitud ante lo sencillo de la conducción, que los mismos niños practican, ya con soltura, en los coches de choque.

 


CONTINUAREMOS CON EL ANÁLISIS DE OTRAS PREGUNTAS DEL CÓDIGO DE CIRCULACIÓN.


 

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